¿Se puede ser amable al frente del volante?

No es un secreto que Buenos Aires es una de las ciudades en las que manejar es más peligroso. Más allá de las estadísticas, números y noticias, quienes estamos al frente del volante a diario percibimos la violencia vial. En verdad, todos estamos expuestos a ella tanto los conductores como los peatones, al circular por las calles y aceras de nuestra hermosa ciudad.


Incluso, la amaxofobia, el miedo a manejar, del que se viene hablando en los últimos tiempos, puede no ser solo una cuestión individual, sino estar anclada en temores concretos que llevan a quienes tienen auto y registro de conducir obtenido en buena ley, a negarse a salir a la calle. Es el miedo a las agresiones, a la violencia vial, a la ley de la selva que parece reinar en el tránsito porteño.

Pongamos por caso la dificultad que implica estacionar en una calle donde la ley permite hacerlo pero donde el tránsito "manda" que se convierta en una misión para valientes, donde las mujeres suelen ser quienes primero abandonan el intento. Como señala Luly Dietrich, directora de Mujeres al volante: "Una de las cosas que más cuesta a las mujeres cuando empiezan a manejar es aprender a estacionar y esto no es porque tenga distintas habilidades, competencias o destrezas, que son las mismas que las de cualquier joven de su edad. Uno de los factores que las lleva al fracaso, es la presión de lo autos que están atrás, que no tienen paciencia y empiezan a tocar la bocina como locos. Esa agresividad, genera que nunca pueda llegar a estacionar a la perfección porque están pendientes de la mirada del otro. En esto hay una cuestión de género, porque tal vez a un hombre no le genera presión pero la intolerancia vial a una mujer puede llevarla a querer evitar el conflicto y se va. En cambio, un hombre probablemente lo enfrente o lo ignore".

Agresividad al conducir
La cuestión del estacionamiento es quizá una de las agresiones menores que sufrimos en el tránsito. Porque hay muchas más, qué duda cabe.

Según Axel Dell' Olio, licenciado en prevención vial y transporte, "La violencia vial es un desprendimiento de nuestra sociedad, que actualmente es muy violenta, con una falta de valores importante, reflejada en distintos ámbitos, desde el fútbol a la calle, donde un conductor puede llegar a tirarle mil kilos de auto a un peatón porque no le gustó cómo lo miró". Sobre estos extremos, el experto, a través de sus asesorías a organismos del estado, como en la provincia de San Luis, o en Adisiv, la asociación que preside y concientiza sobre la seguridad vial, propone que el problema se aborde en forma inter y transdisciplinaria, con un rol indelegable del Estado.

¿Qué se necesita para el cambio? "En los congresos de seguridad vial se destacan siempre 3 pilares fundamentales", responde Dell' Olio: " control sanción, educación y concientización mediante campañas. Yo creo que si no nos involucramos todos esto no lo cambiamos, pero es importante señalar que el Estado tiene un rol indelegable, el de hacer cumplir la ley, que va más allá de los controles, comienza por promover la educación". En ese sentido el analista informa que la Ley 27.214 de Promoción de la Educación Vial sancionada en 2015 dicta que la misma debe ser una materia curricular tanto en las escuelas como en las universidades y esto no se cumple. "Ningún gobierno desde la democracia hasta la actualidad pudo llevarla adelante, y esto no es una cuestión partidaria, es una cuestión de políticas de Estado", subraya y concluye: "Es un lugar en el que el estado falla".

La Agencia Nacional de Seguridad Vial del Ministerio de Transporte de la Nación informa que la Ley Nº 24.449 de Tránsito es de aplicación federal, por lo que cada provincia tiene su autonomía en adherir o no a la misma, si bien la mayoría de las gobernaciones está adherida, lo cierto es que las normas de tránsito pueden variar en cada jurisdicción provincial.

La Agencia cuenta con un Observatorio Vial que periódicamente realiza estudios sobre la cantidad de incidentes viales en el país y sus causas, el uso de elementos de seguridad (casco, cinturón, luces reglamentarias), las distracciones al volante, pero no existe una medición de los índices de agresividad porque no es sencillo establecer parámetros cuantificables sobre esta temática. Sin embargo, consultados acerca de la violencia vial, su Oficina de Prensa enuncia:

- A simple vista podremos observar gritos, insultos, bocinazos y hasta agresiones físicas, que muchas veces derivan en personas gravemente lesionadas o incluso víctimas fatales.

- La "ley del más fuerte": el camión o micro impone prioridades al resto (camionetas, automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones). La camioneta impone prioridades a (automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones). El automóvil impone prioridades a (motocicletas, bicicletas y peatones). - Motocicletas impone prioridades a (bicicletas y peatones). Bicicletas impone prioridades a peatones, siendo estos últimos los más expuestos de esta cadena de circulación.

En ese sentido, Carlos Pérez, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial señala: "Hay que tener conciencia y respetar las normas de tránsito. Esas son las cuestiones básicas y fundamentales. De nada sirve que nosotros sigamos poniendo cámaras para controlar velocidades, poniéndole valor a las infracciones, vayamos sobre leyes que endurezcan penas. Todo esto sería innecesario si cada uno de nosotros asumiera la responsabilidad de conducir respetando las normas de tránsito. Si solamente hiciéramos eso, seguramente reduciríamos drásticamente los incidentes de tránsito".

Minitest: ¿soy un conductor peligroso o amable?
A veces pensamos que nosotros no tenemos nada que ver, que actuamos correctamente y cumpliendo con las normas. La culpa la tiene el otro. Que maneja despacio, que cruza mirando el celular, que tarda en caminar, que nos pasó por la derecha (sí, es incorrecto, pero eso justifica que metamos el pie en el acelerador y lo persigamos diez cuadras hasta poder cantarle las cuarenta?) y una larga fila de etcéteras.


A continuación, un listado de las conductas que se consideran peligrosas al manejar puede ayudarnos a repasar cómo si nuestro comportamiento al volante es todo lo amable que podría ser.

Perfil del "conductor peligroso"

Ante un accidente de tránsito: discute, pelea, insultan y llega a la agresión física, antes de proceder a cumplir con las formalidades que indica la ley para lograr la reparación de daños o indemnizaciones.

Por ser un conductor profesional (taxi, remise, colectivo) se considera mejor conductor que el resto.

Pasa semáforos en rojo.
Acelera con el semáforo en amarillo.
Cambia de carriles indiscriminadamente y sin sentido.
No mantiene la distancia de seguridad entre vehículos.
No cede el paso, bloquea intersecciones.
Cierra espacios para impedirle la entrada a otros vehículos.
Amenaza, insulta gritando, hace gestos, da bocinazos.
Se acerca en exceso a otros vehículos para amedrentar.
Frena repentinamente para tomar represalias.
Persigue y compiten con otros conductores.
Conduce bajo la influencia del alcohol.
Circulan a velocidad elevada.
"Toca" con su vehículo a otro para amedrentarlo.
Estaciona en doble fila o sobre rampas.
Ignora la señal de "Pare".
No cede el paso.
Conduce entre 10 a 20 km/h por encima del límite de velocidad.
No señaliza cuando es necesario.
Frena o acelera de forma errática.
Consejos para evitar la violencia vial
Si detectamos que tenemos algunos de estos comportamientos y nos reconocemos como actores de la agresión, entonces estos consejos pueden ayudar. También si nos reconocemos en el otro extremo, vale la pena reflexionar qué actitudes podemos adoptar frente a lo que recibimos como agresión para neutralizar el nivel de violencia y evitar las escaladas que pueden derivar en accidentes mayores.

Para Luly Dietrich una clave fundamental a la hora de circular en la ciudad es reconocer que somos muchos los personajes que tenemos que convivir y en algún momento pasamos por los distintos roles. "Todos somos peatones en algún momento. Y la actitud que tenemos como peatones la vamos a tener en el auto, en la bicicleta y en la moto. Esto es un ejemplo personal: hoy manejo moto, bici ,auto y soy peatón y mi conducta es igual en todos los casos, doy prioridad de paso al peatón en el vehículo en que me encuentre y como peatón respeto las normas como peatón", explica.

Otros consejos de los expertos:

- No responder ante la agresión. Ponerse un buen tema musical en el auto y no responder. Pensar que si contestar es retroceder.

- Ser pacientes. Darse tiempo para llegar a destino, darse tiempo para estacionar con tranquilidad.

- Cumplir las normas de tránsito. Están diseñadas para favorecer al convivencia y evitar accidentes. Respetarlas baja el nivel de agresividad, baja la violencia vial, si todos cumplimos lo que hay que cumplir no hay discusiones.

- Poner un granito de arena para el cambio cultural. Tenemos que ser nosotros el modelo para las próximas generaciones.

- Practicar la amabilidad. Sí, se puede ser amable también a bordo de un vehículo.

Por: Daniela Chueke Perles


16.02.2018
http://www.lanacion.com.ar/2045173-se-puede-ser-amable-al-frente-del-volante

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